La UE se declara preparada para activar el acuerdo con Mercosur cuando avance la ratificación en Sudamérica
Internacional
La Comisión Europea reiteró que activará la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur en cuanto los países sudamericanos culminen sus procesos internos de ratificación. El mensaje busca disipar las inquietudes generadas tras la decisión del Parlamento Europeo de remitir el texto al Tribunal de Justicia de la UE, un movimiento interpretado en varios sectores como una señal de dilación.
Al término de una reunión extraordinaria de líderes europeos en Bruselas —convocada para abordar las relaciones transatlánticas tras la crisis en Groenlandia— la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, fue clara: la UE avanzará cuando el bloque sudamericano dé el paso formal. Aunque el tratado no figuraba como punto central de la agenda, fue discutido en el encuentro a puerta cerrada organizado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, donde varios mandatarios defendieron acelerar su entrada en vigor.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respaldó la activación inmediata del acuerdo, incluso de forma provisional. En la misma línea se expresó el canciller alemán, Friedrich Merz, quien cuestionó abiertamente la decisión de la Eurocámara y subrayó que el pacto es “justo y equilibrado”, además de estratégico para impulsar el crecimiento europeo. Desde Davos, antes de viajar a Bruselas, Merz advirtió que no se debe frenar un instrumento clave para la expansión económica del bloque.
Otros líderes, como el primer ministro neerlandés Dick Schoof y el austriaco Christian Stocker, se pronunciaron a favor de continuar con el proceso, aunque con menor énfasis. Stocker, pese a haber votado en contra en el Consejo días antes, calificó la aplicación provisional como una práctica habitual en este tipo de acuerdos.
En términos jurídicos, la Comisión ya cuenta con la autorización del Consejo de la UE —que agrupa a los gobiernos de los Estados miembros— para proceder con la firma y eventual aplicación provisional del tratado. Ese aval fue otorgado la semana pasada, coincidiendo con la ceremonia de firma celebrada en Asunción, Paraguay. No obstante, Costa formalizó públicamente su respaldo al invitar a la Comisión a utilizar esa decisión para implementar el acuerdo, gesto que refuerza el respaldo político a Von der Leyen.
El principal desafío, sin embargo, no es técnico sino político. Bruselas es consciente de la presión creciente en los países del Mercosur, donde existe interés en acelerar la ratificación. Paraguay prevé presentar el texto ante su Congreso en los próximos días; Argentina lo debatirá en sesiones extraordinarias a partir de febrero; mientras que Brasil y Uruguay mantienen su intención de avanzar con rapidez.
En paralelo, la Comisión busca evitar un choque con el Parlamento Europeo, donde el acuerdo divide posiciones y cualquier votación futura se anticipa ajustada. Para el Ejecutivo comunitario, una aplicación precipitada podría erosionar apoyos en un hemiciclo fragmentado.
Por ahora, la Comisión mantiene una posición de prudencia estratégica. No es necesario adoptar una decisión inmediata hasta que uno o más países del Mercosur concluyan sus trámites legislativos, un escenario que Bruselas estima podría concretarse en uno o dos meses. Cuando ese momento llegue, la UE asegura que responderá sin demora, activando su parte del proceso.
Fuente: El País
